Archivos Mensuales: enero 2009

Luz robada

Luz robada.

Símbolo de vida, símbolo de amor y paz, sucesos que dejan inhóspito un turbio lugar.

Leyendas, leyendas y leyendas inventadas, ocurren por negligencias y mentes fantasiosas, pero cuando un hombre supera el límite de su propia conciencia deja de pertenecer a Dios y se aleja hasta de su propia alma.
Huerto, que miraba atentamente el sol y en la penumbra era vigilado por la mismísima luna.
Huerto inerte, sumido en su propia soledad, sumido en su lenta vejez.
¿Quién cruza el misterio de tierras infértiles? ¿Quién lo cruza?
¡Que exhalación a muerte transmitía aquel siniestro lugar!, que en plena oscuridad se asemejaba a infiernos alejados de la mano del hombre.
Noches robadas por silencios entre tierras fúnebres.
Sevilla nunca fue tan olvidada como aquellas duras y frías noches de inverno.
Cuando llueve, y la oscuridad moja con rocío arbustos y plantas, la tierra vuelve a recordar.

Alumnos vestidos de grises cielos y profesores nublados por su propia juventud, ya perdida hace demasiado tiempo.
Ciertamente, el olvido hace más débil el corazón, pero cuando el amor hace su flamante gala de presencia, su pureza y valentía inunda corazones vacíos, entonces, y solo entonces, el alma deja de olvidar, para recordar en mentes ancianas con tartamudeo.
Eso con grave dificultad hacían aquellas personas que daban su vida a la enseñanza y sosiego del aprendizaje.
El amor, el dolor…el tiempo poco frecuentado, ¿acaso el tiempo se puede frecuentar? Si se pudiera, muchos volverían a la pasión.
-Cuénteme una historia que sea dura de escuchar, como para mantener una buena opinión sobre usted. Pronunció un joven moreno, piel morena, manos morenas y tostadas por el sol.
Aquel profesor, dedicado a la profunda literatura y versos que ocupaban la mayor parte de su memoria, empezó a deleitar a aquellos jóvenes sentados en sillas, que atentos a la forma de sus labios, oían incluso el sonido del viento que describía.

Cuentan leyendas, salidas de mentes oscuras y negras que hace mucho, en edad de caballeros y lanzadores, ese huerto florecía como alegría de primavera.
Historias sobre amantes, traiciones, lúgubres hombres que cometían atrocidades que quedaban marcadas en la mente de los habitantes de Sevilla.
Más el amor, sin duda despreciado hasta ese momento, rozaba el alma de aquellos jóvenes de apenas quince años de vida.
El carpintero Neim, un joven fuerte y robusto, cuyos rizos de color negro azabache movían se cuando el viento soplaba. Tras esos ojos marrones como la madera que solía trabajar, había un mundo de momentos y sueños rotos.
Los perfiles de su cara coincidían con las más bellas criaturas que el destino podía admirar. Había sido arrastrado al trabajo por necesidad y obligación de su padre, hombre de avanzada edad que se había ganado la reputación del pueblo realizando trabajos de carpintería dignos de admiración.
Aunque el odiaba aquel trabajo, no podía ni dirigirse a su padre, siquiera mirarle a sus profundos ojos negros, por miedo y cobardía.

Helen, preciosa niña Sevillana, sus ojos, sacados de ángeles se marchitaban por lagrimas cada atardecer.
Lágrimas por soledad.
Piel suave, fina, blanca, seguramente copiada de alguna poesía perteneciente al cielo.
Infinitamente preciosa, su madre, muerta tras dar a luz, nunca podía haber predecido tal elegancia a aquella niña de catorce años de edad.
Perteneciente a una familia trabajadora y noble que aunque sin demasiado dinero había guardado un futuro perfecto para la joven, casada seguramente con algún príncipe que anulado por su belleza, habría olvidado de donde procedían aquellas manos.

Helen solía bajar las estrechas calles de Sevilla cada atardecer a recoger agua de la fuente de la ciudad. En aquel tiempo, más nombrada como pueblo.
Su ruta era mínima, lo máximo que recorría eran apenas dos calles que terminaban en aquella plaza, donde mujeres grotescas la envidiaban por su naturalidad y presencia.

El joven Neim, apenas salía, para que mentir, comentaba él, nunca tendré un amor a quien bendecir con mi trabajo.
Una tarde en pleno invierno, donde la lluvia cubría las calles encaladas de Sevilla se vio obligado a salir, a traer madera, puesto que la suya, había sido mojada por el destino y era inservible hasta que se secase.
¡Y allí estaba! Aquella joven sacada de cuentos de hadas recogía con gran rapidez el agua con la que alimentar a su padre. Su vestido mojado y sucio apenas quitaba elegancia a aquel ángel.
Neim sintió un fuerte dolor que oprimía su pecho, no acostumbrado a tanta belleza, su garganta fue cerrada con fuertes nudos, su cuerpo quedo inmóvil ante aquella presencia.
Mientras el cielo se oscurecía y la lluvia retorcía los tejados, aquellos seres, limpios de alma, vislumbraron los ojos que estaban buscando desde su niñez.

Ambos consumidos por el sueño del amanecer fueron directos a aquel huerto que daba esquina con la plaza.
Allí sin pronunciar ninguna palabra, sintieron como profundamente sus cuerpos se fundían en uno solo, donde mentes pensaban lo mismo, donde el sentido de la vida y su misma búsqueda, habían finalizado.
Lindas manos veía Neim tarde tras tarde, se ruborizaba y volvían a sentir como si el mundo desapareciese.

Helen fue tratada a bofetadas e insultos por su padre, tras enterarse por Sevilla entera, de que su hija no era más que una cualquiera de la calle.
Quizás los destinos se ven obligados a encontrarse, o quizás solo eran aquellos ojos que no podían olvidar.
Helen embarazada, escupida por su padre y olvidada por el pueblo, iba perdiendo la juventud y belleza que la caracterizaba.
Neim, que había ascendido como trabajador, fue culpado por su padre, que perdería su reputación día tras día en las calles de Sevilla.
El huerto fue poco a poco recubriéndose de malas hierbas y plantas rotas, que sin aquellos jóvenes había perdido el símbolo de vida.
Neim y Helen fueron obligados a ir al infierno, obligados a su propia muerte.
Ambos murieron decapitados una noche de otoño, donde hojas de árboles caían, y el viento reía.
Aún así, aquellos ojos no dejaban de mirarse, aun así recordaban la textura de aquellos días, donde la felicidad era lo menos importante en sus vidas, donde solo el amor precisaba la mayor ocupación en sus almas.
-Desde entonces, el huerto quedó maldito, y el verdadero amor es confundido bajo esas tierras inertes. Selló con sus labios el relato y sonrió aquel profesor.

Amor trágico conducido por el sendero equivocado, muertes inocentes por destino del cielo.
La belleza es celosa, es oscura como huecos donde no hay nada, donde siquiera la luna puede observar.
Años después un colegio se instaló donde perecía el huerto. Donde adolescentes buscaban los ojos del amor.

Leyenda1.

Una gran película

Tema: La Contaminación
Por Manuel
Sprinfield tiene un problema que es: que la contaminación a alcanzado un nivel critico por lo que la ciudad a decidido dejar de tirar basura al lago pero Homer ignora la prohibición y tira un silo de caca de cerdo al lago.
Los culpables de este problema son: homer y su poca preocupación por el medio ambiente
La familia Simpson tiene que huir y van a: Alaska donde Homer quiere empezar una nueva vida. Allí se enteran de que Sprinfield tiene un problema ya que va a ser destruido mediante una explosión provocada por la Epa: empresa de protección ambiental. La Epa se empeña en destruir: Sprinfield
El final de la película es que Homer salva al pueblo de su fatal destino: montado en una moto agarra la bomba y como un motorista de riesgo va dando vueltas por la cúpula hasta llega halo mas alto y lanza la bomba fuera images32

El Romance del televisor

Querido televisor
Mi amigo cada día
Encenderte un momento
Es una gran alegría
Cada jornada te veo
Me gusta tu algarabía
Cada día un programa
Cada hora algo tenía.
El lunes el partido
El martes una de espías
El miércoles música
El jueves una de policías
El viernes descanso
Y no sé dónde iría
La enciendo otra vez
Oiréis qué me decía.
¿No veis lo que ocurre,
qué angustia me venía?
¡Oh amiga televisión,
qué dicha no fingida,
qué vida de pasión
qué gran compañía!

Observa en este romance los adjetivos que acompañan al nombre televisor (“amiga”), las frases exclamativas emocionantes, las frases interrogativas retóricas (no esperan respuesta), los verbos en 2ª persona del plural, que el juglar y el trovador utilizaban para hacer alusiones al público que oía los recitados de poemas, y las repeticiones (“qué…, qué…, qué…).
Prueba a hacer tú uno con algo que te emocione. Mínimo, 15 versos.

Observa estos romances que hemos hecho sobre el Betis y sobre el Sevilla, con una tabla previa que nos ayudó:
El premio al Sevilla FC como mejor equipo del mundo (año 2006)

Cuadro previo:
Sustantivos: noche, año, club, familia, equipo, entrenador, jugadores, afición, Presidente
Adjetivos: glorioso, grande, gran, mejor, admirado
Rima: en –ado (participios, adjetivos)
Relleno: la historia de ir a recoger el premio: Salzburgo, la Europa futbolística, entrenador, viaje

Una gran noche, un gran año
mi equipo ha triunfado
la familia sevillista
mejor equipo es nombrado.
Presidente, capitán
entrenador, mis admirados
fueron a Salzburgo
a ser recompensados.
Toda la afición unida
El receptor conectado
La Europa futbolística
Busca el mejor combinado.
Los nervios afloran
Sin consuelo el aficionado,
Anhela el primer premio
Para el equipo admirado.

¡cuántas grandes personas,
qué héroes formados,
cuánto tiempo glorioso
qué grandes noches he pasado!

Sustantivos: siglo, equipo, Betis/Sevilla, centenario, campeón, estadio, sentimiento, afición, emoción.
Adjetivos: histórico, mejor, emocionante, impresionante, sevillista, bético, grande, orgulloso, admiración, imparable.
Palabras de relleno: gol, bandera, estadio, mascota
Rima: calmado, cuajado, esperado, goleado, cuadrado, extremado, aficionado, ganado

Propuesta:
Nuestro equipo del alma,
feliz el aficionado,
ya viene el centenario
por todos muy esperado.
Real Betis campeón,
llega el momento esperado
al fin ya tiene cien años
mi equipo admirado.
¡Qué glorioso equipo
Qqé historia ha forjado,
toda la vida ilusionando,
cuántos sueños realizados!
¡Una bandera llevo dentro,
un siglo entusiasmado,
la gloria llena siempre
mi alma de aficionado!